lunes, 10 de diciembre de 2007
Escribo.
martes, 14 de agosto de 2007
Mátate.

Estoy angustiada. No realmente no estoy angustiada, es que generalmente se debe empezar con algo bastante llamativo para que los demás digan " Oh, pobrecita, ¿qué le pasa?".
En este preciso minuto escucho " Tu cariño se me va" de Los Tres (bueno la versión de Los Tres), y me percaté de las canciones que conmueven, o sea que por lo menos a mi me conmueven. Muchas hacen que uno se quiera autoflagelar, tomar un cuchillo y comenzar a hacer cortes verticales en parte inferior de la mano. Un sinnúmero de canciones hacen que tome un rollo de papel higiénico, y comience a recordar una historia, si una sola historia (pero eso no importa, lo que interesa realmente es lo que voy a opinar sobre las canciones.)
Por ejemplo, Compromiso de Javiera y los imposibles, es una canción, que sinceramente hace lamentarnos, pero, es que es tan cruel, y acá llego al punto que quiero tomar, ¿A los cantautores les gusta ver sufrir a los oyentes?, al parecer, sí. ¿O acaso cree usted que Pablo Herrera, Alberto Plaza, Myriam Hernández, han vivido y han tenido tantas historias amorosas, como para hacer canciones de las historias de sus vidas?, No pues, vende la cosa, vende ese sistema. Pero ¿Sabe quién compra ese material, generalmente? Las señoras de entre 40 y 50 años, quizás es porque recuerdan tiempos de antaño, y las historias amorosas que lo máximo en el pololeo era tocar la rodilla. También las consumidoras compulsivas de esto (hablo de las mujeres, los hombres son un caso especial, porque disimulan no sentir nada) son aquellas que se criaron con Luis Miguel, Pablito Ruiz, Chayanne, Ricardo Arjona, ellas, sufren con letras como “Se nos muere el amor, tiene fiebre de frío, se nos cayó de la cama, cuando lo empujó el hastío, está enfermo de muerte, el mismo que era tan fuerte…”ellas tienen entre 26 y 32 años.
Yo me sé todas las canciones lloronas de la vida, ¿Por qué?, porque mi madre ama a Zalo Reyes, Camilo Sesto, Sandro (¡¡¡viva él !!!), Julio Iglesias, entre otros. Y gracias a la vida, tengo una hermana que adora a Ricardo Arjona desenfrenadamente, se sabe todas las canciones de Luis Miguel, esperaba ansiosamente cuando Enrique Iglesias venía al festival. Gracias a eso yo me sé las canciones lloronas, y perdone que le diga esto, ¡ YO NO SÉ COMO HAY TANTA MUJER VIVA CON ESA MAGNITUD DE CONTENIDO!, o sea, un día, tan solo un día que quiera morir de amor ( como lo dice Miguel Bosé), escuche todas esas canciones y se dará cuenta te porqué la gente llora con diversas composiciones.
Los cantantes nos están matando, ya no hay que preocuparse de que el cigarrillo hace mal para los pulmones, que el alcohol destruye el hígado, de las drogas, de la promiscuidad, de el aborto, de el divorcio, no señoras y señores ya basta, tiene que existir un proyecto de ley, que culmine con la muerte de tantos corazones, gente que termina cada día las relaciones que han tenido tanta relevancia en la vida las personas, y canciones como “dame otra oportunidad… para saber al menos, si amarte estuvo mal…” hay que destruirlas, detengamos ya el masoquismo, y por favor, los oídos que no queremos escuchar esas canciones ya no sea una obligación, lamentarme en la micro porque a Marco Antonio Solis, se le fue el amor de su vida.
Por favor, señores diputados, senadores o ministros que quizás alguna vez en su vida lean este pequeño trozo de opinión, les rogaría, que estas canciones estén interpretadas en hebreo, para que las personas que no tenemos interés alguno en morir con composiciones melancólicas no comprendamos lo que dicen.
sábado, 11 de agosto de 2007
Observe.

Que complejo es caminar por las calles, me refiero a mirar a las personas como avanzan de una manera tan innecesaria. Recorren las avenidas como si lo único que hay que hacer es derecha, izquierda, derecha, izquierda, nada mas, pero permítame decir que es mas allá de eso, ¿sabe por qué?, porque no es tan solo caminar, hay que disfrutarlo, así como lo hacen los niños, cuentan sus pasos, no pisan las grietas, tocan con sus piecitos el mosaico que está formado en el piso. Y eso es lo que nos falta, disfrutar como se camina, por donde, cuándo, por qué, para qué, por quién se camina ¿Comprende? Con el tiempo avanzamos, ya nos fijamos de los detalles que nos muestra la calle, no vemos las maravillas que tiene el cielo, como el sol ilumina a cierta tienda, de la forma que decoraron aquella panadería, como está vestida la señora que está en el centro de llamados. Solo caminamos, la idea es "llegar muuuy rápido", ¿y para qué?, es triste, porque yo soy una observadora compulsiva, miro y miro a la gente, quizás con un poco de meticulosidad, observo un poco, las caras que me causan gracia, los señores pelados que siempre tienen su labio superior mas grande que el inferior, las señoras que se tiñen su cabello, comparo las arrugas de los ancianos, veo cuando a los niños les faltan los dientes, miro cuando a las adolescentes ríen porque hicieron contacto con otro humanos que pasaba cerca de ellas, a los bebés que trasmiten esa gratitud de ir en el regazo de su madre, a las embarazadas que buscan cosas para su próximo hijo. Así es la gente, y trasmite tristeza, alegría, lujuria, desconcierto, frustración, sabiduría, rabia, malestar, confianza, simplicidad, superioridad, gratitud, amor, soledad, son tantas cosas que podemos ver en las caras de las personas cuando caminan, pero somos pocos los que disfrutamos de esas expresiones, porque en su mayoría, la gente avanza sin sentido.